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Los Misterios Gozosos Meditados

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Es muy importante rezar el Santo Rosario, pero es mucho mejor si lo meditamos ya que entramos más en profundidad con su verdadero significado y conectamos mejor con María y Dios. Quédate y hagamos juntos el rosario bíblico.

Los Misterios de Gozo Meditados

A continuación te dejamos cada misterio gozoso meditado con su respectiva lectura bíblica.

Primer Misterio Gozoso Meditado

La Anunciación o la Encarnación del Hijo de Dios

Padrenuestro.

1. El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una Virgen (…) y el nombre de la Virgen era María. (Lc. 1,26- 27). Avemaría.

2. Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo. Bendita Tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. (Lc. 1, 28, 42). Avemaría.

3. Ella se turbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. (Lc. 1, 29). Avemaría.

4. El Ángel le dijo: no temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. (Lc. 1, 30). Avemaría.

5. Concebirás y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. (Lc. 1, 31). Avemaría.

6. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y su Reino no tendrá fin. (Lc. 1; 32, 33). Avemaría.

7. María dijo al Ángel: ¿cómo será esto, pues no conozco varón?. (Lc. 1, 34). Avemaría.

8. El Espíritu Santo descenderá sobre Ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. (Lc. 1, 35). Avemaría.

9. Por eso el Hijo, en Ti engendrado, será Santo, será Hijo de Dios. (Lc. 1, 35). Avemaría.

10. He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra. (Lc. 1, 38). Avemaría.

Gloria al Padre.

Segundo Misterio Gozoso Meditado

La Visitación de María a su prima Santa Isabel

Padrenuestro.

1. En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. (Lc. 1, 39-40). Avemaría.

2. Y en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el Niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo. (Lc. 1, 41). Avemaría.

3. Y en alta voz exclamó: ¡Bendita Tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!. (Lc. 1, 42). Avemaría.

4. Bienaventurada Tú que has creído, porque tendrán cumplimiento en Ti las promesas que se han hecho de parte del Señor. (Lc. 1, 45). Avemaría.

5. Entonces María dijo: mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador. Porque ha puesto sus ojos en la pequeñez de su esclava. (Lc. 1, 46-48). Avemaría.

6. Mirad: ya desde ahora me aclamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque ha obrado en mi cosas estupendas Aquél que es poderoso. (Lc. 1, 48, 49). Avemaría.

7. Santo es su Nombre y su misericordia alcanza en generaciones a los que le temen. (Lc. 1, 49-50). Avemaría.

8. Después la fuerza de su brazo dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. (Lc. 1, 51). Avemaría.

9. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. (Lc. 1, 52). Avemaría.

10. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. (Lc. 1, 53). Avemaría.

Gloria al Padre.

Tercer Misterio Gozoso Meditado

El Nacimiento del Hijo de Dios

Padrenuestro.

1. Encontrándose allí, le llegó el tiempo de su alumbramiento. (Lc. 2,6). Avemaría.

2. Y dio a luz a su Hijo primogénito, y lo envolvió en pañales. (Lc. 2, 7). Avemaría.

3. Y lo acostó en un pesebre porque no había sitio para ellos en la posada. (Lc. 2, 7). Avemaría.

4. Había en la misma comarca algunos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió en su luz. (Lc. 2, 8-9). Avemaría.

5. No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo. (Lc. 2, 10). Avemaría.

6. Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo Señor. (Lc. 2, 11). Avemaría.

7. Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres que El ama. (Lc. 2, 14). Avemaría.

8. Unos magos de Oriente se presentaron, entraron en la casa, y vieron al niño con María, su Madre. (Mt. 2; 1, 11). Avemaría.

9. Y postrándose, lo adoraron; abrieron sus tesoros y le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. (Mt. 2, 11). Avemaría.

10. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. (Lc. 2, 19). Avemaría.

Gloria al Padre.

Cuarto Misterio Gozoso Meditado

La Presentación en el templo y la purificación de la Virgen Santísima

Padrenuestro.

1. Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la Ley de Moisés, lo subieron a Jerusalén para ofrecerlo al Señor. Lc. 2, 22). Avemaría.

2. Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo piadoso, que esperaba la consolidación de Israel. (Lc. 2, 25). Avemaría.

3. El Espíritu Santo le había revelado que no moriría sin ver al Cristo del Señor (Lc. 2, 26). Avemaría.

4. Movido por el Espíritu vino al Templo; y, cuando los padres introdujeron al Niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre El, le tomó en brazos y bendijo a Dios. (Lc. 2, 27-28). Avemaría.

5. Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo ir en paz, según tu palabra. (Lc. 2, 29). Avemaría.

6. Porque han contemplado mis ojos tu salvación, la que has puesto a la vista de todos los pueblos. (Lc. 2, 30-31). Avemaría.

7. Luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel. (Lc. 2, 32). Avemaría.

8. Y se dirigió a María, la Madre del Niño, para decirle: Este está predestinado por Dios para ruina o resurgimiento de muchos en Israel, y será signo de contradicción. (Lc. 2, 34). Avemaría.

9. Tu misma alma quedará atravesada por una espada, para que se ponga de manifiesto la actitud que ante El adopta cada uno. (Lc. 2, 35). Avemaría.

10. Después que hubieron cumplido todo lo prescrito en la Ley del Señor, regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se desarrollaba, llenándose de sabiduría; y sobre El se manifestaban las complacencias de Dios. (Lc. 2, 39-40). Avemaría.

Gloria al Padre.

Quinto Misterio Gozoso Meditado

El niño perdido y hallado en el templo

Padrenuestro.

1. Cuando (Jesús) tuvo doce años, subieron ellos (a Jerusalén) como de costumbre a la fiesta. (Lc. 2, 42). Avemaría.

2. Y pasados los días, al regresar ellos, el Niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres se dieran cuenta. (Lc. 2: 43). Avemaría.

3. Y al no dar con Él, se volvieron a Jerusalén, sin dejar de buscarlo. Al cabo de tres días lo hallaron en el Templo. (Lc. 2, 45-46). Avemaría.

4. Sentado en medio de los doctores, escuchándoles y haciendo a la vez sus preguntas. (Lc. 2, 46). Avemaría.

5. Todos los que le escuchaban estaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. (Lc. 2, 47). Avemaría.

6. Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te buscábamos llenos de angustia. (Lc. 2, 48). Avemaría.

7. ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debo ocuparme en los asuntos de mi Padre?. (Lc. 2, 49). Avemaría.

8. Pero ellos no comprendieron el alcance de sus palabras. (Lc. 2, 50). Avemaría.

9. Descendió Jesús con ellos, fue a Nazaret y les estaba sumiso. (Lc. 2,51). Avemaría.

10. Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres. (Lc. 2, 52). Avemaría.

Gloria.

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